Estoy en el aeropuerto de Gran Canaria, después de esperar la hora y media de rigor, y otros tres cuartos de hora añadidos de retraso (para no variar mi historial), me subo al autobús que me llevará al avión.
Medio centenar de personas nos agolpamos en el autobús, todos impacientes por llegar a nuestro destino.
Miro el mar de fondo y al levantar la vista descubro a una mujer mirando también al horizonte y con los ojos llenos de lágrimas. De repente siento una inmensa empatía por ella, me pregunto cuáles serán los motivos que han provocado ese llanto. Un llanto disimulado, un llanto contenido, pero en todo caso un llanto que intuyo viene motivado por alguna despedida, o al menos eso es lo que mi mente decide imaginar.
Me sorprende el efecto que puede llegar a provocar en uno mismo la tristeza o alegría de los desconocidos.
Pasan 5 minutos, llegamos a nuestro avión, y no la vuelvo a ver más, probablemente no vuelva a ver a esa mujer en mi vida, pero de alguna manera esa completa desconocida ha provocado algo en mi, sin conocer los motivos de sus lágrimas he comprendido su tristeza y durante varios minutos me he sentido muy cerca de ella, quizás porque la distancia que nos separaba en el concurrido autobús no superaba los dos palmos.
Son curiosos los aeropuertos. Reconozco que siempre, desde bien pequeña, me han encantado. Gente iendo y viniendo, reencuentros, despedias,risas,lágrimas, idiomas distintos, razas distintas...parece que todo fuera posible en un aeropuerto. En cuestión de minutos te cruzas con miles de personas, cada una de su padre y de su madre, cada una de un lugar diferente, con una vida distinta a la tuya, o quizás parecida. Es como si de repente te toparas con un trocito de planeta, con una pequeña muestra del mundo.
Aterrizamos en Madrid y vuelvo a coger otro autobús que me lleva a la terminal 2 del aeropuerto de Barajas. En este caso me llama la atención un niño, de unos 4 años, que viaja con su abuela. Le pregunta que dónde están las maletas, que las necesita porque dentro están sus juguetes nuevos, y por nada del mundo los quiere perder. "A recogerlas vamos" le dice su abuela, y el niño asiente, aunque no queda del todo satisfecho. Quiere sus juguetes ya mismo, no entiende de esperas. En este caso siento también mucha empatía, aunque esta vez el pequeño no me inspira tristeza, todo lo contrario, me arranca una sonrisa.
Reality bites
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lunes, 18 de julio de 2011
lunes, 27 de junio de 2011
"Reality bites"
Es lunes, pasadas las 12 de la noche (bueno más bien ya es martes), y por fin, después de un largo tiempo rondando por mi cabeza me he decidido. Quiero escribir, desahogarme, expresarme, y ahora más que nunca creo que es un buen momento para empezar a hacerlo en mi recién inaugurado blog.
"Reality bites" (bocados de realidad), así lo he bautizado, reconozco que siempre he sentido algo de miedo a escribir públicamente, quizás por eso haya tardado tanto tiempo en decidirme a crear este blog, pero en el fondo es algo que siempre he querido hacer y creo que ha llegado el momento de empezar a vencer esos miedos que ni a mí ni a un 99% de la población nos dejan muchas veces ver las cosas con claridad.
Mi último mordisco a la realidad no ha sido muy placentero, para que nos vamos a engañar. Hace ya casi un mes que me quedé sin trabajo, y desde entonces, sin quererlo, sin preveerlo todo ha cambiado. Yo que siempre he despotricado hasta la saciedad de mi trabajo, ese que me daba tantos quebraderos de cabeza, ese que a veces (y muchas veces) me parecía tan injusto, me veo ahora echándolo de menos. Y busco un lugar nuevo, un trabajo nuevo donde volver a sentirme útil y satisfecha, porque al fin y al cabo, y aunque antes de perderlo no lo supiera, ese trabajo también me daba muchas cosas buenas...Y vuelvo a tener miedo, porque como una vez alguién me dijo "lo que hay ahí fuera es un desierto", y me preocupa no ser capaz de encontrar un pequeño oasis en medio de ese desierto.
Así que mientras me acerco a mi próximo destino, voy a escribir todo lo que me venga a la cabeza aquí, en mi particular mordisco de la realidad. Al menos hoy me siento más satisfecha, porque al fin, después de tanto tiempo, he vencido un miedo, y he creado "Reality bites".
No sé muy bien que saldrá de todo esto, ni si me atreveré a dejar que otras personas lean mis posts, lo único que tengo claro es que aquí, en mi pequeña parcela de Internet, voy a escribir.
"Reality bites" (bocados de realidad), así lo he bautizado, reconozco que siempre he sentido algo de miedo a escribir públicamente, quizás por eso haya tardado tanto tiempo en decidirme a crear este blog, pero en el fondo es algo que siempre he querido hacer y creo que ha llegado el momento de empezar a vencer esos miedos que ni a mí ni a un 99% de la población nos dejan muchas veces ver las cosas con claridad.
Mi último mordisco a la realidad no ha sido muy placentero, para que nos vamos a engañar. Hace ya casi un mes que me quedé sin trabajo, y desde entonces, sin quererlo, sin preveerlo todo ha cambiado. Yo que siempre he despotricado hasta la saciedad de mi trabajo, ese que me daba tantos quebraderos de cabeza, ese que a veces (y muchas veces) me parecía tan injusto, me veo ahora echándolo de menos. Y busco un lugar nuevo, un trabajo nuevo donde volver a sentirme útil y satisfecha, porque al fin y al cabo, y aunque antes de perderlo no lo supiera, ese trabajo también me daba muchas cosas buenas...Y vuelvo a tener miedo, porque como una vez alguién me dijo "lo que hay ahí fuera es un desierto", y me preocupa no ser capaz de encontrar un pequeño oasis en medio de ese desierto.
Así que mientras me acerco a mi próximo destino, voy a escribir todo lo que me venga a la cabeza aquí, en mi particular mordisco de la realidad. Al menos hoy me siento más satisfecha, porque al fin, después de tanto tiempo, he vencido un miedo, y he creado "Reality bites".
No sé muy bien que saldrá de todo esto, ni si me atreveré a dejar que otras personas lean mis posts, lo único que tengo claro es que aquí, en mi pequeña parcela de Internet, voy a escribir.
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